El poder del querer
F• Uno no revive a los muertos y dicen que es algo imposible, de hecho es el único imposible del ser humano
P• ¿Pero que tan imposible es eso?
F• ¿Pues no hubo nadie que reviviese a un muerto?
P• ¿Pues una religión dice que si la hubo?
F• ¿Pero entonces es posible?, ¿y acaso… ese hombre no era Dios?
P• Pero se hizo hombre, para sufrir como tal, entonces no podía usar su omnipotencia, se dice que oro y le ordeno que se levantase, y así lo hizo el chico
F• Entonces es cierto que se puede revivir a los muertos
P• Veamos lo que dice nuestro hermano César Vallejo en su poema “Masa”
Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.
Es claro el deseo de Jesús por revivir a Lázaro, y también como Vallejo pensó en el poder del deseo para poder escribir: el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar. Si bien es cierto que para muchos Jesús es un mito y masa es solo un poema, no se puede negar que el querer que algo nos suceda, es muy importante para nuestras vidas y nuestras metas.
Deseo: Una pulsión o necesidad que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo, irracional o racionalmente.
No importa si Jesús revivió o no a los muertos, lo importante es creer para que esto haya pasado, como cuando uno esta niño y cree lo que a uno le cuentan, y ya listo, ya existe; porque la vida en realidad contiene infinitas posibilidades y depende de nosotros materializarlas. Nuestra mente da forma a lo que querremos y con una buena racionalización tenemos en claro cuales son nuestros deseos y cual es la realidad en la que estamos. Es importante esto ultimo para las personas exitosas. El exitoso es optimista, cree en él mismo, se atreve, lo intenta, aunque parezca imposible.
La realidad parece funcionar a partir de una idea y esa idea produce una catarata de acontecimientos que conspiran para que sea posible llevarla a cabo. La persona triunfadora, que logra sus objetivos, sabe que sus emprendimientos no dependen sólo de él, creen en la suerte, en una corazonada, en algo más que no le importa averiguar qué es, que va a actuar solamente porque lo desea con toda el alma; porque lo que sentimos, la pasión en lo que hacemos también cuenta. Ellos saben que ante un estimulo irreal o real el cerebro actúa igual, se accionan las mismas áreas, y si ya piensas que lo tienes, en realidad ya es tuyo.
El querer de una manera tan apasionada algo nos hace tener ese gran poder misterioso.
Esta entrada fue publicada un Domingo, Octubre 5th, 2008 a la(s) 6:57 pm bajo la categoria Diario, Poder, Poemas . Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del RSS 2.0 feed. Puedes comentar tu filosofía, o hacer trackback desde su propia web.







